
Resultando m�nimo el n�mero de jugadoras de alta o media frecuencia. Sin embargo existen patrones de juego diferenciales entre varones y mujeres, estableci�ndose como el juego femenino tiene unas caracter�sticas eminentemente sociales y el masculino se inclina mas hacia el logro personal y la superaci�n.
Respecto al contenido de los videojuegos podemos se�alar como existe una importante diferencia entre las acusaciones de sexismo y racismo
que se lanzan sobre los videojuegos y la realidad. Es cierto que pueden reconocerse actitudes de este tipo en algunos videojuegos, sin embargo su numero resulta restringido y similar al de otros medios de comunicaci�n. Tambi�n es posible establecer una progresiva y clara tendencia a eliminar cualquier connotaci�n sexista en el dise�o de nuevos videojuegos.
Los contenidos de tipo racista pr�cticamente no existen entre los juegos que circulan en los circuitos comerciales.

Una de las cr�ticas que se efect�a tradicionalmente a los videojuegos es la de fomentar los estereotipos sociales basados en el papel preponderante del var�n, situando a la mujer en un plano secundario y pasivo. Una y otra vez se afirma que la figura de la mujer es presentada como alguien d�bil, constantemente necesitado de ayuda y socorro. Esto no s�lo dar�a a la mujer un papel eminentemente dependiente, sino que reforzar�a actitudes dominantes entre los varones.
Esta cr�tica resulta acertada respecto a los videojuegos basados en un esquema tradicional , en los que partimos de un protagonista generalmente de sexo masculino que tras superar m�ltiples obst�culos logra rescatar a una hero�na que le premia con un beso. No obstante este planteamiento no es privativo del videojuego, sino que se halla inmerso tanto en la literatura infantil como en el juego en su sentido mas amplio.
Pese a ello observamos como existe una notable tendencia a romper este
estereotipo en el dise�o de juegos recientes, ofreciendo tem�ticas o personajes asexuados e intentando en la actualidad ofrecer la posibilidad de variar las caracter�sticas del personaje con el que se identifica el jugador. Este concepto �machista� del videojuego, resulta harto limitado y tan s�lo es aplicable a un peque�o numero de videojuegos en la actualidad.
